miércoles, 23 de mayo de 2018

Zaplana y Ciudadanos




No es gratuita esa afirmación del PP de que Zaplana no es militante de ellos sino de Ciudadanos, Cs.

Porque ese gran flujo de militantes de uno a otro partido tampoco lo es.

En realidad, militar en Cs es lo mismo que hacerlo en el PP, la diferencia estriba en un poco de tiempo, en un pequeño, insignificante desfase temporal.

Porque ambas formaciones políticas, en el fondo, pretenden lo mismo.

Y eso no lo digo yo sino aquel genio político financiero que dijo aquello de “es necesario y urgente crear un Podemos de derechas”.

Y los hechos le han dado plenamente toda la razón: Cs no sólo está sustituyendo al PP en el ideario de la ultraderecha sino que su cotización electoral sube como la espuma, de tal modo que todas las encuestas, sin excepción, los consideran como  ganadores.

Queda por explicar una sola cuestión: ¿por qué el votante de la derecha y de la ultraderecha, entre las cuales hay muy poca diferencia, se ha decantado por Cs?

No es, ni mucho menos, por esa corrupción que inunda al PP, al derechista no sólo no le disgusta la corrupción, todo lo contrario, está acostumbrado, desde que nace, a convivir con ella.

Si acaso, le parece tibia la conducta del PP en todos los aspectos incluso en el modo como la practica.

Lo que el derechista ha comenzado a echar de menos en la conducta del PP es precisamente la dureza, por eso propugna una aplicación del 155 mucho más dura sino también por mucho más tiempo.

En este aspecto de su conducta, la ideología de los del PP es mucho más protestante que católica, no olvidemos lo que propugnaba Lutero: “peca, pero fuertemente”.

Lo que jode sobremanera a los del PP es que éste haya abandonado aquella “maravillosa” senda que marcara Aznar: "la nuestra debe de ser una derecha sin complejos", más o menos.

A la gente hay que zurrarle fuertemente, coño. Qué mariconadas son  ésas de tolerar a los catalanes que voten cualquier  cosa, leña a mono, cojones.

martes, 22 de mayo de 2018

El imperio contraataca: Las mañanas de Cuatro, Berlusconi, Sorayita, Javier Maroto, Jesús Cintora, Javier Ruiz y el incombustible Antonio García Ferreras.





Que este país no tiene remedio es algo que saben todos esos que no se dejan engañar por los triunfos del Real Madrid, RM.

¿Es una casualidad que el rey emérito sea del RM como también lo es Rajoy y tantísimos otros?

Les juro a ustedes que no, claro que sí, que también son del RM tipos que se dicen a sí mismos de izquierdas pero que no lo son como no lo pueden ser todos esos que aplastan diariamente a los otros de alguna manera porque, cuántas veces tenemos que repetirlo, la izquierda es la búsqueda insobornable de la verdad y la defensa a muerte de la justicia y ¿es cierto que el RM gana siempre aunque no lo merece y es justo que gane algo un equipo que lo roba todo?

Pero de lo que yo quería hablar hoy es de Las mañanas de Cuatro, el único programa que suicidamente se atrevía, hoy y aquí, a contar la verdad de todo lo que está pasando. Porque, teóricamente, es lo que hace también Ferreras, pero realmente no es verdad, porque no puede ser verdad lo que se nos dice en un programa en el que la verdad entra, casi todos los días, a través DE EDUARDO INDA, EI.

Porque es posible que los hechos que cuenta EI sean reales pero se vuelven pura basura por su manera de contarlos.

Porque la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad reside en el acento.

Si uno afirma “qué grande es el RM porque gana más copas de Europa que nadie” parece que dice la verdad pero no es así porque en esta afirmación se omite decir cómo las gana: desde el primer momento, se están haciendo trampas para que siempre, en todos los sorteos, le toque el más fácil de todos los equipos que entran en los bombos. Y, luego, se hace lo mismo manejando a los árbitros. Y contra lo que deciden los árbitros no se puede luchar de ninguna manera porque éstos son auténticos dioses en los campos de fútbol.

Pero yo quería hablar de Las mañanas de Cuatro porque, de nuevo vuelve a pasar lo mismo, sólo que peor, ahora no sólo van a cargarse al Jesús Cintora de turno, Javier Ruiz, porque nos cuenta todas las mañanas la verdad sino que, además, se van a llevar por delante al propio programa por si “el mal”, así, entre comillas, no vaya a ser que no esté en el jodido locutor sino en el propio programa, de modo que fuera, coño, fuera, que a este jodido engendro no hay manera de arreglarlo viniendo, por ejemplo, el tal Javier Maroto y diciéndole al locutor “oiga, se lo advierto, si v. sigue así, va por muy mal camino”, y, al día siguiente, Cintora, fuera, porque en las radios y en las teles manda la derecha, que es la que tiene el dinero suficiente para que salgan al aire, y, en última instancia, el dueño de la Cuatro no es ni más ni menos que Berlusconi, al que llama Sorayita y le dice "oye, Silvio, que tu gente de la Cuatro se ha cambiado totalmente la chaqueta y son más rojos que la puta sangre" y zas.

En cambio, Ferreras, da una de cal y otra de arena, para disimular, pero teniendo sumo cuidado en que la última sea siempre la de cal.

De modo que, en todos los programas de sus emisoras, quien dice siempre la última palabra es, coño, sí, el mismísimo EDUARDO INDA, EI. Y de esa manera tan jocosa y populachera que es la que le gusta a la gente: “traca, traca”, dice el tío, al propio tiempo que se mete ostensiblemente la mano en el bolsillo y “pues lo paga el vulgo es justo hablarle en necio para darle gusto”, dijo ni más ni menos que  el Fénix de los Ingenios españoles, que se hinchó a escribir comedias en menos de 24 horas: “y más de ciento, en horas veinticuatro, pasaron de las musas al teatro”. Así eran ellas.

De modo que ¿qué es lo que podemos hacer si ya no sólo TVE sino todas las demás emisoras españolas están en manos de la jodida derecha, coño, pues, eso, que los que se están muriendo literalmente de hambre aplaudan hasta con las orejas al RM, a Cristiano Ronaldo, y, en los descansos, a Belén Esteban, ese prodigio de buen gusto, y cuando alguien se desvía un milímetro, va la ínclita Sorayita y habla un rato con ellos y todo se arregla.

Sí, señor, este es el país en el que vivimos y al que no le guste que se vaya a otro.

Acababa de escribir esto y me puse a ver, al alimón, yendo de una cadena a otra, Las mañanas de Cuatro y Al rojo vivo y, en esta última, he tenido la suerte de ver como Willy Toledo desenmascaraba al tal Ferreras.

Porque el locutor de ARV, le estaba diciendo al actor que la prueba de que éste país es una democracia con plena libertad de prensa es que él, Ferreras, le permitía decir todo lo que estaba diciendo, allí y ahora, en su propio programa, pero Willy le ha contestado que, si lo hacía,  era precisamente por eso, se trataba de proporcionar al Régimen una coartada.

Y, para demostrárselo, Willy ha ido mencionando, una por una, todas las situaciones que demuestran que Ferreras no decía la verdad: la insoportable corrupción con la que todos los días se nos aflige, que nuestro presidente de gobierno apareciera en una lista de cobros indebidos y no dimitiera, que nuestro jefe de Estado no se elija por votación sino que sea destinado por ser hijo de aquel otro monarca que nos impusiera el dictador, etc., etc.

lunes, 21 de mayo de 2018

No hay arcángeles ni tan siquiera ángeles


Irene Montero y Pablo Iglesias anuncian que serán padres de “dos criaturas”

Ha dicho Pablo Iglesias, PI, que “luchar contra el capitalismo es tremendamente difícil”, y, otra vez, se ha vuelto a equivocar y en un doble sentido, primero, por la elección del adverbio “tremendamente”, que es de una vulgaridad inadmisible, y, segundo, por el propio juicio que emite, porque no es que sea muy difícil sino que es realmente imposible luchar contra el capitalismo siempre, porque contraría directamente una de las condiciones esenciales de la naturaleza humana: el instinto de conservación, y a éste se le puede ganar una, dos, tres, un número indefinido de veces pero no durante toda nuestra puñetera vida a no ser que nos convirtamos en “arcángeles”.

Por ello, decíamos ayer que al hombre que quiera convertirse por lo menos en un ángel le está prohibido procrear porque uno puede asumir la condición angélica si está soltero y solo en la vida pero no cuando se convierte en padre, entonces, el orden de prioridades se invierte y lo primero viene a ser asegurar el bienestar de nuestra prole.

Es la vigencia inexorable de ese puñetero instinto el que ha derrotado para siempre a esos paladines de la igualdad de todos los habitantes de la tierra, que eran, porque ya no lo son, no lo volverán a ser nunca, Pablo Iglesias e Irene Montero.

¿Quiere esto decir que son unos malos políticos todos esos que son padres de familia?

No, sólo que ya no podrán ser líderes en el sentido más estricto de la  palabra.

sábado, 19 de mayo de 2018

Los supergenios de la ultraderecha



Ha habido gente con una capacidad mental tan grande que le ha permitido afirmar impunemente “quemen la Biblioteca nacional que yo la reconstruiré íntegramente” y hace muy poco hemos visto cómo Felipe González,  tratando de congraciarse con Fraga, decía de éste que le cabía todo el Estado en la cabeza, pues bien, un nuevo genio inteligente ha nacido entre nosotros y somos de tan mala condición que no lo admitimos, porque de una genialidad absolutamente extraordinaria tratamos cuando el individuo en cuestión ha sido capaz, a sus veintipocos años,  de cargarse, en 4 meses, la mitad de una licenciatura de Derecho, que comprende ni más ni menos que todo el ordenamiento jurídico español, que no es poco, y no sólo toda la jurisprudencia emanada de nuestros tribunales sino también toda la bibliografía científica que sobre dicho cuerpo normativo se ha escrito. Casi nada.

El que esto escribe ha tenido también que cursar dicha licenciatura y, para ello, tuvo que asistir, durante 5 larguísimos años, diariamente, desde octubre a junio, el curso lectivo, 5 días a la semana, 4 clases de una hora, diarias, en las que, en la mayoría de ellas, se pasaba lista y a las tres faltas de asistencia te suspendían, pero claro esto era para los humildísimos hijos de vecino, que habían accedido a la Facultad mediante una beca de aquellas 600 pesetas mensuales, conseguida mediante una durísima oposición entre los sufridos aspirantes, casi muertos de hambre, en aquellos durísimos años del franquismo.

Pero éramos, no lo duden ustedes, personas normales, para cuya formación jurídica fue absolutamente necesario que aquellos catedráticos y profesores fueran lo suficientemente exigentes con nosotros, no por nada sino por aquello de que la letra con sangre entra, para que, luego, al salir de la universidad, fuéramos capaces de acceder a puestos de la Administración del Estado o de la empresa privada o ejerciéramos libremente la profesión de abogado de una manera por lo menos digna.

Durante 5 largos años de nuestra vida hubimos de asistir a clase para recibir de catedráticos y profesores las directrices y enseñanzas necesarias para, luego, en las bibliotecas especializadas y seminarios de las distintas ramas del Derecho, obtener los medios de estudio adecuados para no sólo conocer sino también aprender y profundizar en unas materias que nos habían de ser absolutamente imprescindibles en nuestras futuras profesiones.

Parece que, hoy, no sucede así, sino que basta con matricularse, pagando cuantiosas matriculas y, por supuesto, no asistir a clase alguna porque ello es absolutamente innecesario, si eres miembro del partido en el gobierno, que administra con mano de hierro la mayor parte de las universidades del país.

De modo que se hace posible que un señor, que aparentemente no es en modo alguno un superdotado, todo lo contrario, por sus actuaciones públicas más bien parece uno más del montón, en un plis plas, no sólo curse y apruebe la licenciatura de Derecho sino que también, al propio tiempo, haga toda una serie de másteres oficialmente realizados en las más prestigiosas universidades españolas y norteamericanas.

Y todo esto tienes que creértelo porque, si no, no sólo eres un jodido rojo de mierda muerto de envidia ante un genio así sino que te arriesgas a que estos furibundos especímenes de la derecha más energuménica se querellen contra ti y ganen el pleito ante esos magistrados que, si no son sus familiares consanguíneos, sí que lo son de militancia más o menos expresa.

jueves, 17 de mayo de 2018

Prohibido procrear

La dacha de Iglesias y Montero
La iglesia católica, una de las asociaciones humanas más extensas y longevas, lo comprendió pronta y sabiamente: si quería líderes sociales libres de la más natural de las ataduras humanas, tenía que constituirlos célibes, para que, al menos oficialmente, no tuvieran hijos.

Y ahí la tenemos: que yo sepa ninguna otra asociación humana ha dado más auténticos líderes sociales a la historia.

Y todo esto a propósito del chalet que se han comprado Pablo Iglesias e Irene Montero, los dos líderes de Podemos.

Por eso yo estructuraba ayer mi post así:

Lo digo realmente en serio. Un supremo dirigente político no puede tener hijos como cualquier otro ciudadano.

Porque parece que Pablo e Irene se han escudado en su próxima paternidad para comprar un chaletazo con una gran parcela.

Un pretendido dirigente político no puede comportarse como una persona normal simplemente porque no lo es.

Acabo de escuchar, en Al rojo vivo, a Enric Juliana decir que Pablo Iglesias, PI, se nos presentó como un franciscano y que por eso tuvo tanto predicamento y estoy totalmente de acuerdo con él.

Y ésa es precisamente la palabra: “franciscano”, porque ha sido el catolicismo, creo yo, quien más ha sabido comprender el estado de austeridad que supone asumir el papel de director espiritual de una comunidad, a la hora de adaptar nuestra manera de actuar a nuestro roll como un revolucionario social.

PI debe de replantearse seriamente su conducta para no desengañarnos a todos los que, en algún momento, hemos confiado en él.

No seré yo el que le exija los votos de castidad, pobreza y obediencia porque nunca le exigiré a un hombre lo inhumano, pero sí que le exijo una sola cosa: ejemplaridad.

El no puede ir por ahí diciendo que se viste en las rebajas de Alcampo, y parece que, en efecto, lo hace así por como va, y que vive en Vallecas, en un reducto de menos de 60 m2, y, luego, anunciar a bombo y platillo que se ha comprado, todo lo a plazos que él quiera, un chalet en las afueras de Madrid por 600.000 euros, con 300 m2 edificados, piscina y habitaciones para los invitados, porque eso no se lo puede permitir nadie que esté en política al lado de la famélica legión.

Porque ya sé que él, como en su día Felipe González, ha rechazado el marxismo/comunismo porque es algo que, en este país, tienes que hacer si  pretendes ganar las elecciones generales algún día, pero con el marxismo sucede lo mismo que con el cristianismo, que no puedes apostatar porque la puñetera vida no te deja, porque el jodido se alza una y otra vez de entre los adoquines de la calle, de modo que no   te queda más remedio que ser monje y soldado o irte de la política de una puñetera vez y dejar que sean otros los que traten de ilusionar a la buena, a la hermosa gente.

De cualquier modo, he de reconocer que PI tenía razón cuando decía que no era comunista, aunque lo dijera por oportunismo, porque el marxismo/comunismo dice que a la sociedad has de dárselo todo y que de ella no debes recibir más que lo necesario para subvenir a tus necesidades y a las de los tuyos.

miércoles, 16 de mayo de 2018

“Do ut des”.

Hamlet Poster

Pero como diría el príncipe de Dinamarca ¿qué es más noble para el alma, aceptar mansamente las adversidades del destino o enfrentarse abiertamente con ellas, luchar contra ellas?

Y es que desde el viejo, y venerable, Derecho romano sabemos que todo contrato tiende a ser sinalagmático, o sea, equitativo, igualatorio por aquello del “do ut des”, yo te doy para que tú me des a mí algo equivalente, por lo que ¿se le puede pedir a los catalanes que aguanten impasibles como Rivera, cuyo partido ha sido el más votado en las últimas elecciones catalanas precisamente por exigir que el Estado español aplique en Cataluña, “mucho más 155, claro que sí, pero con toda la dureza del mundo”, lo que, hasta ahora, sólo ha sido superado por el Losantos del “que no sólo hay que bombardearlos, sino que se puede y se debe bombardearlos”?

Y, entonces, viene toda la prensa hispánica y dice, “joder, pero cómo tienen estos separatistas catalanes los santos cojones de elegir a un presidente que dice que todos los españoles somos unos bestias”.

¿Es bestial, o no, exigir que se bombardee Cataluña, o no lo es tampoco pedir que se aplique mucho más 155 o sea que se mantenga por siempre y para siempre la intervención administrativa de la Generalitat, mientras las cabezas de casi todos los partidos políticos están en la cárcel o en el extranjero, adonde han huido para no ingresar en élla?



sábado, 12 de mayo de 2018

¿Testimonio o testamento?



Resultado de imagen de cargas policiales de cifuentes




Es la segura mano de Dios, decía Erskine Caldwell en su novela del mismo nombre, pero el caso es que a mí El me trajo hasta aquí, donde ahora estoy, ayudando a morir a mi mujer, por un procedimiento tan tortuoso como seguro e impredecible, porque mi jefe de la Telefónica, aquella 1ª vez, se cargó que yo opositara a Jefes de la misma argumentando que yo era comunista, de modo que si me hubiera dejado ir a aquella 1ª oposición yo hubiera llegado quizá a Director General y ahora estaría jubilado con la misma pensión pero, en cuanto a los ahorros, tendría una mano atrás y otra delante.

De modo que tuve que solicitar hasta diez veces para que me dejaran, por fin, ir a la maldita o bendita oposición de manera que ya, cuando aprobé, no pude llegar a Director general sino tan solo a la Jefatura de Centro de Cartagena, donde estaba de secretario del juzgado Decano mi amigo de toda la vida, que me animó a ejercer la profesión de abogado, con lo que acabé ganando este dinero que ahora me permite aguantar los casi diez mil euros mensuales que me gasto  en todo este pandemonium en que la enfermedad de mi mujer ha transformado mi vida.

De modo que yo, equivocadamente, tal vez, creo que todas aquellas veces que mi jefe desechaba mi acceso a la oposición de jefes en Telefónica lo que estaba haciendo es de la segura mano de Dios para que yo llegara a Cartagena, donde me estaba esperando mi mejor amigo para convencerme de que yo ejerciera mi profesión y ahora pudiera gastarme este dineral que hoy me cuesta atender a mi mujer en su enfermedad como ella, Dios bendito, se merece.

¿Tonterías? Sí, seguramente, pero no es ésa la percepción que yo tengo como también pienso que a Cristina Cifuentes todo lo que le ha pasado estaba escrito cuando ella era la Delegada del Gobierno en Madrid y mandaba a los maderos a machacar las cabezas de todos esos que no hacían otra cosa que manifestarse contra alguna medida que ellos consideraban excesivamente represora.

¿Qué quieren ustedes que les diga? Sé que todo esto que ahora escribo no sólo parece absurdo sino que seguramente lo es pero es como yo lo veo. La jodida mano de Dios, de la que hablaba el puñetero Caldwell en su famosa novela. Cifuentes no era, seguramente como ella creía, solamente la dueña de la vida y la sangre de todos aquellos tipos a los que sus maderos pisaban cruelmente sus cabezas sino también aquella otra pobre mujer que robaba en un eroski dos tarritos de crema. De modo que, ahora, aquella diosa todopoderosa se halla a punto, si el mismo puñetero Dios no lo remedia,  de ser declarada presunta  culpable de inducción no sólo a la prevaricación sino también a la falsificación de documentos en el caso de su famoso master.

Es por eso que yo he hablado por aquí mas de una vez de esa especie de justicia inmanente que todos llevamos dentro aunque no lo sepamos, aunque no lo queramos saber, y que está ahí, en un determinado momento de nuestras vidas, esperandonos, sí, silenciosa pero también inexorablemente, aunque sólo sea en ese terrible momento en el que nos encierran para siempre en esa ominosa caja de pino que nos iguala a todos, a los presidentes de gobierno y a ese desamparado que se muere de hambre y de frío en esa jodida esquina en cualquiera de nuestras ciudades.

Esta es la amarga lección que yo extraigo de mi puñetera vida y que trato de transmitirte a ti, futbolín, amigo entrañable, que también lo estás pasando mal ahora mismo, cuando parece ya que están tan lejos aquellos días espléndidos de vino y de rosas.

Y todo esto lo escribo yo, aquí y ahora, completamente convencido de que, como tú decías, a nosotros no nos lee ya nadie ni siquiera nosotros mismos.

Un abrazo, macho, que nos sea leve, 

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