jueves, 7 de septiembre de 2017

La llave que no abre ninguna puerta o el mejor de los cinturones de castidad

Karl Marx en el diván: la psiquiatría franquista como arma
La historia no es sino el relato de la lucha de clases y, como tal, tiene sus momentos cruciales.
Un día, hace miles de años, los neardentales de una tribu decidieron unirse para evitar que aquel matón tan grande los putease.
Y lo consiguieron. Cuando el matón intentaba robarle al más pequeño de la tribu su lanza de sílex o la mujer, todos se unieron, como un sólo hombre e hicieron frente al grandullón, hoy, por mí, y, mañana, por ti.
Pero, desde entonces, ha pasado mucho tiempo, tanto que ya nadie se acuerda de lo evidente: la unión es un buen remedio contra la fuerza.
Luego, muchos miles de años después, un judío alemán, barbudo y melenudo, quiso, intentó, derrotar a la fuerza bruta sólo con la inteligencia y se fue a las bibliotecas y estudió y estudió la historia de la humanidad para comprender por qué el hombre es tan hijo de puta y qué se puede hacer contra un animal así.
El auténtico cáncer del hombre es la avaricia, los jodidos liberales afirman todo lo contrario, es la avaricia lujuriosa del hombre lo que mueve el destino de las naciones, de modo que cuanto más avariciosos haya en un sociedad ésta será más libre y más abierta porque la nación será más rica y habrá más para repartir entre todos.
Falacia, falacia pura y dura para engañar a los imbéciles.
Si tú admites que es justa la lucha de los empresarios contra los trabajadores y que el Estado debe limitare a crear las instituciones jurisdiccionales para que los que no tienen nada no puedan levantarse impunemente contra los que lo tienen todo, habrás consagrado históricamente la tesis neoliberalista de que el Estado no es la solución sino precisamente el problema, y que debe limitarse a asegurar las condiciones para que los empresarios compitan entre sí para vender más a base de rebajar la remuneración de sus trabajadores.
Y de esto saben mucho Amancio Ortega y ese jodido cuyo nombre desconozco que ha creado Ikea.
Pero estábamos escribiendo de aquel jodido tipo tan peludo que estudiaba historia y economía en las bibliotecas públicas y que descubrió que toda la puñetera historia del mundo no era sino la traslación a la sociedad de esa lucha a muerte entre los que dominan la economía a base de explotar a sus trabajadores.
Lo estudió a fondo, lo desarrolló y lo expuso de tal modo que convenció a los trabajadores de la explotación que estaban sufriendo, “trabajadores de todos los países del mundo, uníos”.
Y una ola de rebelíón contra dicha explotación recorrió el mundo como una ola gigante libertadora.
Pero el liberalismo capitalista también tenía sus ratones de biblioteca y uno de ellos, el señor de Lampedusa, comprendió que para hacer frente a aquella vorágine que amenazaba con derribar para siempre aquella tan injusta estructura económica había que inventar algo que convenciera a las masas de que el mundo ya no era aquél que Carlos Dickens narraba en sus novelas.
Toda aquella fuerza de la gigantesca ola revolucionaria podía combatirse con un poco de astucia, haciendo que todo pareciera que cambiaba para que todo siguiera igual.
Y otra ola gigantesca asoló al mundo llenándolo de mentiras canallescas que proclamaban que todos los hombres éramos iguales y teníamos los mismos derechos y llenaron el universo de una falacia que ha resultado invencible: unas leyes que ellos llamaron magnas y en las que se recogían unos preceptos inatacables en los que se basaron todas las leyes que iban a gobernar el mundo.
Y son inatacables porque detrás de ellas está la fuerza de las armas del Estado o las de sus tribunales.
De modo que si una región, nación o lo que sea que, ahora mismo se halla integrada en un Estado y se siente inmensamente maltratada por él, no puede intentar salir del mismo de ninguna manera porque, ante su intento de liberación, se esgrimirá esa ley de leyes, esa Carta Magna, absolutamente inatacable, porque los requisitos legales que se exigen para ello son irrealizables, y, si intentara irse por las buenas, se hará sentir frente a los que lo intenten toda la fuerza política, económica y militar del Estado del que dicha región, nación o lo que sea forma parte.

Postdata:

3 días después de publicar yo este post, leo en El Periódico de Cataluña, un chiste de mi admiradísimo Ferreres, en el que uno de los personajes dice lo mismo que yo en el título de dicho post

ferrerrescast170910

domingo, 3 de septiembre de 2017

Excusa no pedida, acusación manifiesta

Ya he dicho por aquí, varias veces, que lo que generalmente se admite como división de poderes es falso, una falsedad más que la derecha ha lanzado al mercado de la información para engañarnos a todos.
Es falso que sólo haya tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial.
Yo no sé si, en los tiempos en los que Montesquieu escribió su L’esprit des lois, lo era, ahora, desde luego, no, y las mismas constituciones de todos los Estados modernos del mundo, lo establecen sin ninguna claridad pero evidentemente.
Si al ejecutivo lo nombra el poder que ha ganado las elecciones generales, que constituye, también, la cámara legislativa ¿de qué coño de independencia de poderes se nos habla?
Y, si al judicial no sólo lo nombra el ejecutivo sino que también lo gobierna sin ninguna clase de trabas, ¿qué clase de independencia es ésta?
Pero esto es lo de menos.
Lo de más es que al dichoso ejecutivo, ése, que lo dirige todo, lo ha designado un pueblo al que han engañado hasta el fondo de sus empequeñecido cerebros, ellos, los puñeteros periodistas.
Esos, a los que con tanta vehemencia defendía el otro día el Ferreras, esa especie de orangután vestido de negro que trata de esconder su calvicie con cuatro pelos que arrastra hasta la frente desde el cogote.
Alguien, yo, por lo menos, no sé quién es, ha tocado a rebato y ha dicho que la tarea más urgente del PP el aprovechar la terrible desgracia catalana para acabar con el independentismo.
Lo que sí sé es quien ha sido el encargado de dar el disparo de salida, el tremendo Maíllo, que dijo como principio a esta caza de brujas algo así como que nadie puede dudar de la honestidad de la prensa española.
Y ya se sabe la terrible certeza del aforismo latino: “excusatio non petita, accusatio manifesta”, excusa no pedida, acusación manifiesta.
Pero lo más terrible que yo he visto en todos estos días es la foto en la que esa tremenda cariátide que es la tal Soraya Sáez de Santamaría, da las instrucciones precisas a la cúspide de la prensa catalana: Maríus Carol, La Vanguardia,  Xavier Vidal-Folch, El País, Enric Hernàndez y Joan Tàpia,  El Periódico.

martes, 15 de agosto de 2017

El mundo y la vida según Rajoy, en El Faro de Vigo


Rajoy ve también un "cambio de tendencia" en el crédito


Llevo siglos escribiendo que no vivimos en una democracia porque este vocablo significa, como muy bien estableciera Abraham Linconl, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Y como dice la más sabia de las filosofías “nihil volitur qui precognitur” que yo me atrevo a traducir: no se puede querer sin conocer.

En un post que ha colgado en mi blog o bien eddi o bien futbolín, se dice:

   “Pero no todo está perdido: según un informe elaborado por la Universidad de Oxford en 2015 y publicado por el Instituto Reuters para el estudio del periodismo, de los 11 países europeos estudiados, los medios de comunicación españoles son los menos creíbles. A nivel mundial, cuando se analizan los públicos de EEUU, Gran Bretaña, Alemania, Francia, España, Italia, Irlanda, Dinamarca, Finlandia, Brasil, Japón y Australia, sólo los medios de comunicación estadounidenses tienen menos credibilidad que los españoles”.[Img #50338]     (*) Ángeles Diez Rodríguez es Doctora en CC. Políticas y Sociología, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, España, miembro del Foro contra la Guerra Imperialista y la OTAN y colaboradora de Canarias-semanal.org.

Vuelvo al no se puede querer lo que no se conoce: si a ti no te dejan ver otra realidad que la que ellos quieran que percibas, ¿cómo vas, luego, a votarla en las urnas?

Si a ti te mienten constantemente sobre la paupérrima alternativa que ellos dejan que se asome al sombrío panorama nacional, ¿cómo vas a conocer a los que deberían sustituir a los que ahora se ríen de todos nosotros diciendo que nos gobiernan de la mejor manera posible, cuando lo único que hacen a manos llenas es abarrotarse sus bolsillos y los de sus amigos?

Ellos lo llaman capitalismo de amiguetes pero, en realidad es un capitalismo criminal que está llevando a la muerte por inanición, o sea, por no poder comer o por el frío invernal o el calor veraniego, o por el suicidio al que les empuja una irresistible desesperación, seguramente a lo que hubiera sido lo mejor de todos nosotros, porque hubieran tenido consciencia de la esencial vulnerabilidad del ser humano.

De modo que así estamos, gobernados en última instancia por un tipo que escribió, cuando todavía se atrevía a escribir la verdad, en El Faro de Vigo, aquello tan progresista y avanzado de que la desigualdad no sólo es inevitable sino deseable y justa ya que los seres humanos estamos condenados a ser lo que somos por el hecho de nuestro nacimiento, o sea, por la estirpe, decía él: 

"Ya en épocas remotas –existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente –era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe”, superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia: desde que Mendel formulara sus famosas “Leyes” nadie pone ya en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual, no sólo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación". 

De manera que los que nacemos como podemos no tenemos más remedio que aceptar nuestro papel de esclavos en la producción, si es que tenemos la inmensa fortuna de llegar a ello y no nos morimos de hambre, frío o calor por el sinuoso camino.

martes, 1 de agosto de 2017

La figura del falso testimonio en el Código penal español





Hoy, en Al rojo vivo, dentro de su sección Maldita Hemeroteca, han proyectado un video en el que Rajoy que, entonces, era el director de la campaña electoral del PP a las elecciones generales, hace una minuciosa exposición de todos los detalles económico- financieros del programa de la campaña de aquel año, con pormenores que descienden hasta el céntimo, lo que, según el programa, se halla en abierta y flagrante contradicción con su deposición como testigo del día 26 de julio del corriente año.

Veamos lo que, al respecto, determina el Código Penal:

Artículo 458

1. El testigo que faltare a la verdad en su testimonio en causa judicial, será castigado con las penas de prisión de seis meses a dos años y multa de tres a seis meses.

2. Si el falso testimonio se diera en contra del reo en causa criminal por delito, las penas serán de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses. Si a consecuencia del testimonio hubiera recaído sentencia condenatoria, se impondrán las penas superiores en grado.

3. Las mismas penas se impondrán si el falso testimonio tuviera lugar ante Tribunales Internacionales que, en virtud de Tratados debidamente ratificados conforme a la Constitución Española, ejerzan competencias derivadas de ella, o se realizara en España al declarar en virtud de comisión rogatoria remitida por un Tribunal extranjero.

Artículo 460: 

Cuando el testigo, perito o intérprete, sin faltar sustancialmente a la verdad, la alterare con reticencias, inexactitudes o silenciando hechos o datos relevantes que le fueran conocidos, será castigado con la pena de multa de seis a doce meses y, en su caso, de suspensión de empleo o cargo público, profesión u oficio, de seis meses a tres años.


domingo, 30 de julio de 2017

Botarates y lenguaraces





Ayer, en La Sexta noche, ese ejemplo de coherencia y fidelidad a los partidos en los que milita, hasta hace cuatro días era UPD, hoy es Cudadanos, C’, Toni Cantó, se descolgó con un “bueno, de ese, no hay que hablar, con decir que es comunista, está todo dicho”.

Como es lógico, apagué la tele.

Hace unos días, otro paladín de la dignidad y de la democracia, el columnista de El Mundo, Jorge Bustos, decía en Al rojo vivo, algo parecido: “Pues yo prefiero que me gobierne un corrupto que un comunista”.

¿Qué está ocurriendo en este puñetero mundo, qué estamos consintiendo que suceda, cuando dos tipejos de esta calaña se permiten decir impunemente que la más noble de las creaciones del pensamiento humano, no debe siquiera mencionarse en serio, en una charanga como suelen ser las tertulias políticas españolas, donde se tolera la participación de tipos como Marhuenda y Eduardo Inda?

El más grande de los filósofos vivos, Jürgen Habermas, es marxista y ningún otro filósofo digno de tal nombre sería capaz de decir algo semejate delante de él, porque el marxismo, padre directo del comunismo, no es sino la mejor manera de interpretación del mundo y de la historia que hasta ahora ha sido capaz de hallar el hombre.

Y es que atacar el marxismo es como atacar la lógica y las matemáticas.

Que gobiernos que se han autotitulado marxistas hayan degenerado en dictaduras de la peor especie ¿y qué?

¿Acaso no lo han hecho también otras muchas ideas filosóficas e incluso religiosas admitidas y practicadas en todo el mundo?

Es curioso que tales críticas provengan de tipos que están absolutamente conformes con estas ideas neocapitalistas ultraliberales, que van a llevar al mundo directamente a su desaparición.

sábado, 29 de julio de 2017

Mercenarios


El PSG acelera por Neymar y este viernes ya ha acordado las comisiones del traspaso: pagará 36 millones de euros.


Ahora resulta que los madridistas tenían razón.

Neymar, jr. es un perfecto hijo de Neymar, sr. 

O sea, un pesetero sobre todas las cosas, un mercachifle, un mercenario,  absolutamente asqueroso.

Acabo de leer que el 30 de julio, o sea, mañana, iba a cobrar 25 millones de euros del Barça, en virtud de lo acordado en el último contrato de renovación, de manera que el tío pesetero está entre la espada y la pared: si admite lo que todo el mundo ya sabe, que ha fichado por el PSG, perderá esos 25 millones y, si calla como un canalla, los cobrará.

Y no sólo calla sino que ha hecho los que, sin duda, son los dos mejores partidos de su vida blaugrana: buscando que el Barça confíe en que todo siga igual y pague, con lo que habrá hecho, siguiendo los dictados de ese genio para los negocios que es su padre, el mejor negocio de su vida, cobrándole al equipo catalán 25 millones, el mismo día que firma con el PSG. Redondo.

miércoles, 26 de julio de 2017

Recuerdos de Derecho penal de un viejo abogado: los papeles de Bárcenas y de Lapuerta




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Como hace ni más ni menos que 70 años que estudié los derechos penales, el sustantivo y el procesal, no estoy muy seguro de que lo que voy a escribir sea cierto, válgame que, entonces, sí que lo era.

Respecto a los actores del hecho delictivo eran, por lo menos que yo recuerde, tres, los autores, los cómplices y encubridores.

Los autores eran los que realizaban directamente el acto constitutivo del delito, los cómplices los que colaboraban a su realización con actos que si bien no constituían parte esencial del mismo, éste no hubiera podido producirse sin su intervención, y los encubridores los que sin tomar parte alguna en la comisión del delito colaboraban de alguna manera en que éste no fuera conocido y castigado.

Todo esto en relación con la actualidad nacional, en la que nos hallamos con que una gran parte de la población entiende como normal que unos señores cometan ese delito que entonces se denominaba malversación de caudales públicos y que consistía en apoderarse del dinero del los entes estatales o públicos de cualquier manera.

Es lo que ahora todos llaman “llevárselo crudo” y que es lo que hacen la mayoría de los que ocupan cargos de esta naturaleza y tienen a su alcance las arcas en las que se ingresan todos nuestros impuestos.

Efectivamente, son autores de dicho delito aquellos que meten directamente la mano en las cajas de las respectivas entidades, pero también son parte importante en dicha malversación los que les ayudan a llevárselo de una manera activa e igualmente aquellos otros que tienen noticia de dichos latrocinios y miran descaradamente hacia otro sitio pensando que está bien, hombre, hoy, por ti, y mañana, por mí.

De modo que no sólo eran autores, por ejemplo, el sr. Lapuerta y el sr.  Bárcenas que practicaban, presuntamente, el noble deporte del cohecho impropio, sino que también eran delincuentes presuntos en concepto de cómplices todos aquellos otros miembros del PP que adjudicaban las contrataciones públicas a aquellos empresarios que, previamente, habían engrasado la ruede para que ésta rodase y aquellos otros más que lo sabían y callaban porque el sr. Lapuerta, según dice el sr. Bárcenas, les llevaba a su propio despacho situado en el mismo edificio, parte del botín dentro de una caja de puros habanos.

Y todo esto ¿está demostrado fehacientemente para que lo estime como cierto la autoridad judicial?

No sé, tampoco, si recuerdo mal las reglas que sobre la prueba establecen nuestras leyes de enjuiciamiento.

Decían, en aquellos tiempos, que la reina de las pruebas, ¿o era la virreina?, es la documental, o sea la constituida por los documentos que obren en autos, que pueden ser públicos, si han sido realizados por funcionarios públicos convenientemente autorizados para ello, o privados si han sido confeccionados por todos los demás actores de derecho.

La eficacia de la prueba en juicio de los documentos públicos es total, si se han realizado por los encargados de otorgarlos y con  todos los requisitos legales para ello, pero lo mismo sucede con los documentos privados si éstos han sido adverados en el procedimiento  mediante el reconocimiento de sus autores y los peritos encargados de confirmar la autenticidad de las letras, firmas y visados que obren en los mismos.

O sea que los llamados papeles de Bárcenas son prueba fehaciente en el proceso de referencia en tanto en cuanto tanto éste sr. como el sr. Lapuerta reconocen que fueran llevados por ambos en concepto de gerente y tesorero y están visados por ellos en todas sus hojas, cuyo extremo se halla avalado por los peritos judiciales nombrados judicialmente para ello.

Entonces si allí se dice que el Sr. Rajoy recibía todos los meses su sobresueldo es porque así se hacía, tal como afirman ambos señores encargados de llevar, estatutariamente, ese libro de la caja que han dado en llamar B, sin ser óbice para ello que el sr. Lapuerta haya sido afligido, posteriormente a todas las diligencias relatadas, por una demencia senil que todos llaman sobrevenida, precisamente porque no puede invalidar todas sus actuaciones personales anteriores y mucho menos si éstas son judiciales y debidamente intervenidas por los órganos encargados de ello.

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